
Marzo para mí es un mes de contrastes. Por principio de cuentas siempre he tenido la creencia de que en este mes me tienen que pasar muchas cosas, no siempre cordiales, y que previo a mi cumpleaños se da un redireccionamiento del barco y todo regresa a la normalidad, donde yo como héroe de mi épica salgo triunfante.
Ese pensamiento, claro, fue más acorde a mis alños mosos. Ahora, con los veinti diez y seis que tengo encima me es díficil consiliar algunas cosas y como mi naturaleza marca, ante las adversidades, en mi interior se da una revolución cuyo mayor síntoma es la introspección un tanto cuanto depresiva.
En los últmos tres meses, primeros del año 2011, he vivido una serie de experiencias fuertes, que han dejado constancia en mi Facebook, donde mis mensajes han confundido a mis amigos, donde incluso hubo un "Hay Ernesto", de mi buena amiga/hermana Jenny. La verdad no he tenido oportunidad de platicar con ellos, por lo que surge lo que ayer volví escribí acerca de mi bipolaridad, una idea de otro buen amigo, Armando, quien definió así mis desplantes, como bipolares.
Lo cierto es que cargo a cuestas un problema de amores que me trae de un ala. Estoy como quinciañero muy pobre, con toda la sintomatología de las palpitaciones, los sudores, los olvidos, y el que su imagen no se me borra de la mente. Ante eso he usado la frase: "debería de tener más voluntad", de una cansión de Complises (Los Tejados).
La frase completa resa: "[...] espiar desde el tejado ya no es cosa de mi edad, debería de tener más voluntad [...] " y la asumo completa, pues si bien no espío desde el tejado, sí debería de tener más voluntad sibre mis acciones, pues como nunca, me estoy dejando llevar por las pasiones y en verdad me estoy haciendo daño.
En otros momentos había dicho que cuando llegara la persona ideal, lo que haría sería simplemente dejarme caer del tobogan y haber que pasaba y ya pasó y estoy asustado. Cuando me enfrento a esto, yo prefiero jugar a la defensiva y ahora no, jugué sin protección sentimental y estoy pagando las consecuencias. Mi corazón está apachurrado, mi alma en otro espacio y yo hecho una piltrafa humana. Esa condición no me gusta nada, pero la asumo.
En la semana alguien me decía que quizá esté en la antesala de que surja un nuevo yo... pero si es como el que ahora se ha destapado, la verdad no me gusta, no me es factible y eso me da miedo. No estoy acostumbrado a sentirme así, eso me causa sentiemientos encontrados, aparte de los sentimientos encontrados que se deberían de sentir. Me siento miserable.
Me gustaría tener una fórmula mágica y poder cambiar la impresión, como tantas veces lo he hecho, pero no me siento con el ánimo mental de enfrentarlo. Mejor lo vivo y padezco, a final de cuentas el que se lo buscó fui yo y con mi pan me lo como ESTAMOSENCOERCIALES!