septiembre 29, 2009

Sucesos en cadena



Toda acción es consecuencia de una reacción o algo así reza la frase. A toda hora vivimos remando contra la corriente, conciente o inconcientemente, aferrados por que las cosas pasen, aunque estas no deban ocurrir. Ahora me encuentro furioso y apesadumbrado y es la reacción de una cadena de sucesos los cuales desde un inicio estaban mal planteados.

En los próximos cincuenta renglones y quizá quince minutos podría ponerme a narrar con pelos y señales cada uno de esos momentos que me arrojaron a este estado de furia contenida que al paso que lo voy escribiendo se convierte en infelicidad y pesar y como siempre sucede el que la pagó no fui yo… sino mi Gato.

Hace uno días escuche que las historias deberían contarse desde el final y es lo que ahora haré que en lo verdaderamente relevante y lo que ahora martiriza mi cerebro.

Llegue de León, abro mi estudio y se despide un hedor, el gato se había quedado dormido dentro y había obrado dentro de este. Ha limpiar se ha dicho… pero me di cuenta que no solo era el piso, sino un cúmulo de copias fotostáticas de documentos, los cuales no había pelado por meses y ahora los moví de lugar y los coloque sobre el sofá, donde el gato también hizo una gracia.

El limpiar un pastelillo de mi gato me enmuina (sic), pero lo de los documentos no tiene nombre…, por ello me di a la tarea de perseguirlo con un trapo, lo cual sólo conseguí un par de ocasiones sin mucho éxito. Luego se refugio en su lugar y ahí fui y lo molesté ahora con un tuvo e hice que corriera nuevamente.

Aun enfurecido fui a sacar los papeles y a separar los mojados de los menos mojados, los cuales deberé llevar a que fotocopies con la pena de que huelan a gato… pero ya con la mente más fría, me doy cuenta que, como siempre, el de la culpa fui yo.

Claro, por las prisas no me di cuenta que el gato se quedó dormido y por consiguiente ¿dónde más quería que hiciera el gato? Claro, el de la culpa fui yo, pero como debe ser la achaco al “otro”.

Ahora llené el tazón de alimento del gato…puse agua limpia y él no salió. Debe estar muy asustado, pues nunca le había metido tal corrediza. No me justifico, pero tampoco el tiene por que entender que lo que hace trae consecuencias. Ahora me encuentro más preocupado que molesto. Asustado… cuánto tardará el gato en perdonarme…

No lo se, pero debo hacer méritos, lo cierto es que mañana apestará la casa a gato, esperaré a que sequen las hojas y a fotocopiar.

Sentimiento encontrados, metas no cumplidas, la vida sigue y por lo pronto



ESTAMOSENCOMERCIALES

septiembre 24, 2009

Congelando recuerdos



Los recuerdos se viven cada que se evocan. en ocasiones necesitamos de objetos que hagan más fácil la tarea de la memoria. En ese sentido es que me ví inmerso en la hermosa tarea de revivir el ayer y reconocer gente, lugares, momentos.

Años, amigos y experiencia que día a día se acumula, en donde las fotografías sirven para marcar altos en los que nos observamos tan distintos y siempre iguales. Así es como surge un mail que envíe a mi compañero de mil y una aventuras, del cual extraido y comparto algunos pasajes que ahora comparto con tigo.

Como te comenté hace unos meses, la barraca que yo veía como recámara fue desmontada hace ya dos años. Todo fue guardado en cajas y ahora todo eso está con migo en Guanajuato. Sólo saqué lo indispensable, lo que necesito, por lo que la mayoría de las tonterías que tenía ahora están guardadas: debajo de una escalera, junto a una ventana, donde puedan estar mientras no estorben tanto.


El pasado lunes, estando en la casa mientras trabajaba, escuché al gato maullar y salí en la búsqueda de la causa de su intranquilidad. Vi que su maullido se dirigía detrás de la barra de la cantina y ahí estaban varias cajas tiradas, entre ellas una de archivo muerto, plástica, de las blancas. Su contenido se había regado: monedas, dulces, lápices, tarjetas telefónicas, en fin esa propensión mía por guardar todo (quizá el que nunca ha tenido nada se aferra a cualquier cosa para sentir que tiene algo).


Pues mientras levantaba los ahora extraños objetos comencé a recordar como fue que llegó cada una de esas cosas. Entre otras localicé una caja plástica, una que contiene varios sobres con fotografías. Guardé todo menos la caja con las fotografías y la llevé con migo. No tuve que esperar mucho tiempo para barajar una a una las fotografías, todas interesantes, mueven recuerdos.


No pude dejar de recordar lo que comentábamos en mi última visita a tu nueva tierra, cómo hemos cambiado y ahora que veo el pasado en imagen, creo que sí, sí cambiamos. Si bien somos reconocibles, eso digo yo, creo que hemos cambiado en lo intangible, en la mente. Ya somos otros.


Lo bueno de todo esto es que aun a la distancia nos sigamos reconociendo y encontrando, aunque sea en imagen, y más aun en el recuerdo de lo vivido.


Hasta aquí en mail. Yo continúo colecionando momentos, por lo pronto ESTAMOSENCOMERCIALES


septiembre 10, 2009

Reflexiones


Los razgos que conforman la cara vista se van acumulando minuto a minuto, si hoy nos vieramos tendría todo un cúmulo de vivencias que serían dignas de ser reseñadas, que hoy toman un significado especial, pero con el impetu de la nueva luna, sin lugar a duda serán otros los momentos significativos.
Momento a momento vamos conformando nuestro pasado, haciendo ensayos para el epitafio, una visión futurista del cómo queremos ser recordados.
El tiempo sigue su marcha e inebitablemente nos damos cuenta que los viejos puertos que soliamos visitar ya no quedan a nuestro paso o quizá por estar tan vistos ya no son tan interesantes y por eso los hemos olvidado, consiente o inconsientemente. Lo bueno de los lugares es que siguen ahí. mismos generales y referentes.
Sigo en el mismo lugar con el gusto de la primera vez...deseoso de continuar la charla que siemrpre se queda inconclusa. Inconclusa sí, pues nuestro tema favorito, la vida y sus formas es interminable.
Como sabes yo vivo aquí, avisame y nos reunimos.
Un abrazo y ESTAMOSENCOMERCIALES