En la cocina lo encontré
Este es un comentario que envié a la cuneta del Joaquín Blanco Alfaro, quien subió a su cuenta de FB un artículo publicado en la Revista Nexos sobre el gusto de Salvador Novo y la cocina:
Como parte de una aventura gastronómica que terminó en
escándalo político y la publicación de un libro en el cual solo tengo crédito
de “investigador y redactor” y alguien más ostenta el de autor, fue que conocí
al también amante de la cocina Salvador
Novo. E
En ese momento ya me había aproximado a su obra por la crónica que de su visita
a Guanajuato, había efectuado y en la que reseñaba la experiencia de haber
conocido a quien para él era un joven valor de la dramaturgia, Eugenio Trueba
Olivares, personaje que yo investigaba para
escribir su biografía.
Pues bien, debí acudir a la Fundación Herdez y
buscar lo que ahí hubiera de Guanajuato y me sorprendió encontrar un ejemplar
del libro “Las senadoras suelen guisar”
[Novo, Salvador, Las senadoras suelen
guisar, Instituto Nacional de Protección a la Infancia, México, 1964],
ejercicio en el que se le pidió a las conyugues de los entonces senadores, de cada uno de los estados (1958-1964)
que aportaran lo que para ellas sería lo más representativo en la gastronomía
de sus estados, logrando un mosaico heterogéneo y singular de nuestra cocina mexicana
y en lo particular abonó platillos de los cuales poco se conocían de mi estado
Guanajuato. Una obra de avanzada en la que se une, sin lugar a duda dos de las
grandes pasiones de Novo, la política y el maridaje con gastronomía. La cocina es una de mis pasiones y conocer cómo es que ha ido evolucionando, pero sobre todo saber que gente de la que uno conoce otros aspectos y que también le apasione la cocina es grato.
Es la primera vez que escribo de este tema, quizá algún día abunde más al respecto, mientras tanto #EstamosenComerciales

