julio 30, 2014

En la cocina lo conocí


En la cocina lo encontré

Este es un comentario que envié a la cuneta del Joaquín Blanco Alfaro, quien subió a su cuenta de FB un artículo publicado en la Revista Nexos sobre el gusto de Salvador Novo y la cocina:
Como parte de una aventura gastronómica que terminó en escándalo político y la publicación de un libro en el cual solo tengo crédito de “investigador y redactor” y alguien más ostenta el de autor, fue que conocí al también  amante de la cocina Salvador Novo. E
En ese momento ya me había aproximado a su obra por la crónica que de su visita a Guanajuato, había efectuado y en la que reseñaba la experiencia de haber conocido a quien para él era un joven valor de la dramaturgia, Eugenio Trueba Olivares, personaje que  yo investigaba para escribir su biografía.
Pues bien, debí acudir a la Fundación Herdez y buscar lo que ahí hubiera de Guanajuato y me sorprendió encontrar un ejemplar del libro “Las senadoras  suelen guisar” [Novo, Salvador, Las senadoras  suelen guisar, Instituto Nacional de Protección a la Infancia, México, 1964], ejercicio en el que se le pidió a las conyugues de los entonces  senadores, de cada uno de los estados (1958-1964) que aportaran lo que para ellas sería lo más representativo en la gastronomía de sus estados, logrando un mosaico heterogéneo y singular de nuestra cocina mexicana y en lo particular abonó platillos de los cuales poco se conocían de mi estado Guanajuato. Una obra de avanzada en la que se une, sin lugar a duda dos de las grandes pasiones de Novo, la política y el maridaje con gastronomía.  
La cocina es una de mis pasiones y conocer cómo es que ha ido evolucionando, pero sobre todo saber que gente de la que uno conoce otros aspectos y que también le apasione la cocina es grato.
Es la primera vez que escribo de este tema, quizá algún día abunde más al respecto, mientras tanto #EstamosenComerciales 

julio 08, 2014

Muro de piedra

Desde hace unas semanas he pensado cambiar varias de mis actitudes. Hace unos momentos me he dado cuenta que estoy solo. Esa es una condición que yo he buscado de distintas maneras, es parte de mi ser, al menos así lo ha sido en los años más recientes. El estar sin darle cuentas a nadie en lo que a sentimientos se refiere y dedicarle mi energía a mis actividades laborales e intelectuales.
Eso no me pesa y lo digo en serio... más por momentos, como el de ahora, es que reflexiono sobre la pertinencia de ser así, de vivir así y seguir así. Lo que pasa es que he estado tanto tiempo solo que no sé como acercarme a alguien sin ánimo de sentirme como perro que necesita una caricia, aunque sea así como en verdad me siento.
Hace un rato hice una única llamada, bueno fueron dos intentos, por hacer algo fuera de lo cotidiano, convivir, y fueron negativos. Eso me hace decirme: qué solo estoy...
En verdad que no sé estar de otra manera y por otro lado recuerdo los días, como el domingo pasado, donde soy el centro de atención y hasta me siento querido. Pero ahora no... simplemente, estoy frente al ordenador tecleando estas líneas, a manera de arma punzocortante ya clavada y en la que sólo le doy vuelta para sentir cómo hacer más grande la herida.
La vida sigue su marcha y yo con ella. el domingo viví un episodio que me hace seguir reflexionando sobre las lealtades, las amistades reales y la soledad. Yo me siento que soy, en algunos aspectos un amigo incondicional, luego lo dudo. Siempre me siento utilizado, siempre. El tiempo ha pasado y soy consiente que es el papel que me he ido formando,  es el personaje de lo que actúo y creo que ya no me sale tan bien.
En mi muro de FB, puse dos imágenes que son más que elocuentes, un muro de piedra y una puerta tapiada de piedras... desde hace ya algunas he decidido dejar ese espacio y antes de ello simplemente poner muros de piedras y una puerta tapeada hasta nuevo aviso, hasta que me sienta distinto. No me pasa nada y eso es más que cierto, en mi vida no pasa nada.
Hace un momento me decían que se me veía desganado y que no tenía por qué demostrarle nada a
nadie. Juro que por momentos no me dan ganas de levantarme, pues para qué...
Antes de que este blog deje de ser reflexiva y pase a lacrimógena, la dejo aquí no sin antes decretar que @Estamosencmerciales