
septiembre 30, 2010
Los Picapiedra

septiembre 10, 2010
Over the rainbow
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Continuando con esta saga de toparme con las cosas que más disfruto y que tanto me llegan, al grado de hacer ojito Remi, es que esta noche vuelvo a escuchar Over the rainbow, una de las piezas melódicas que al escucharla me recuerda tantas cosas que la verdad no sé porqué me estruja el alma y de tanta felicidad no tengo otra cosa que remitirme al más universal de los dialectos, y que con el paso del tiempo vamos olvidando. Ese que nos hacía comunicarnos con los adultos cuando eramos aun recién nacidos, el llanto. Y sí, Over the rainvow me encanta en el más amplio de los sentidos, me lleva a un grado de indefensión total.
Escrita como parte de la música original para la película El Mago de Oz, por el letrista Yip Harburg y musicalizada por Harol Arlen, será una de las canciones más representativas del cine mundial, y aquí vale la pregunta, quien, aunque no haya visto la película, no recuerda a Judy Garland, la primera persona quien la grabó. Pues de aquél 1930, ocho décadas han pasado y aun suena Somewhere over the rainbow,
En esta ocasión la escuche en el capítulo final de la serie Glee (http://www.youtube.com/watch?v=oNHTCglQ_Wk), y ahora puedo decir que es de las canciones más utilizadas por los productores, pues desde Frank Sinatra (http://www.ompersonal.com.ar/singinggrammar/overtherainbow.htm), pasando por Quien en Joe Black (Meet Joe Black, Universal Pictures, 1998)y Descubriendo a Forrester (Finding Rorrester, Columbia, 2000) se precian de tener como tema de los créditos esa magnífica canción, esa que evoca sentimientos encontrados, quizá solo comparados con un amanecer después de una noche muy obscura o algo similar. Y aquí pregunto, porqué esa canción en particular es traída para cuestiones tan disímbolas pero que llegan a un punto interesante, una vuelta de tuerca. Un reinventarse para continuar, quizá no lo que estaba, pero continuar.
En lo personal la canción en cuestión me provoca sentimiento encontrados, al grado que cuando estoy acompañado y comienza debo pararme de donde esté y fingir hacer otra cosa o bien buscar otra distracción pues me conmueve al extremo.
Pues el recuerdo de esta noche valla para esto que ahora se toca a ritmo de ukulele, muy fresco y antillano, que pese a tener un ritmo más festivo me provoca una una sensación extraña y que en lo profundo podría evocar algo que está en algún lugar, pero que no deja de ser una utopía, ir más allá del arcoíris
ESTAMOSENCOMERCIALES