julio 29, 2009

Los pollitos dicen


Este título lo pensé hace unas horas, cuando decidí compartir las siguientes reflexiones.

1) Al referirme a los “pollitos” hago alusión a una de mis fobias, los plumíferos de cualquier especie. He de confesar que durante varios años ya me ha mantenido ocupado lo que puede provocar dicha patología en mi, pero más la noche de anoche que, sin sentido aparente, me agobió un ataque de ansiedad provocado por haber tenido desde temprana la noche, una fijación hacia esos nerviosos animales que incluso me provocó pasar buena parte de la noche con la luz prendida. En resumen, miedo.


2) Otra manera de hacer referencia al título lo provocó el que después de seis tasas de café, no descafeinado, siempre me provoca un sentimiento de euforia-depresión combinado que tiene como síntoma inequívoco un leve temblor parecido al que experimentan los “pollitos” cuando los toman manos ajenas, nerviosismo producto del miedo. En resumen… miedo.


Miedo fue un tema que me ocupó en días anteriores (y que producto del miedo, borré sin publicar) y ahora, nuevamente, producto del café vuelvo a sentir, pero ahora diferente. El ejercicio de hablar la vez anterior de lo que me despertó el hablar del miedo ha sido el acicate para que en esta ocasión lo viviera de forma diferente. Hoy si tengo esos sentimiento encontrados, pero estoy más asentado. Siento ese escalofrío del vértigo, pero lo estoy controlando, pues entiendo lo que siento, quizá porqué estoy consiente de que lo iba a experimentar. Por ello es que hoy me provoca reflexionar, pero también tomarlo con filosofía, lo cual en ningún sentido significa evadir esos pensamientos, sino que conozco el origen que los detona y la sustancia que los exponencia… El café.


Por ello es que hoy lo que dicen los pollitos es… MASITA


ESTAMOSENCOMERCIALES



julio 20, 2009

La fuerza de la palabra escrita

Este ejercicio de escribir, aunque sea tonterías como es mi costumbre, ha rendido frutos. Mi labor profesional no es la de escribir, pero uno de los vehículos en los que va la información que investigo, lo cual si es mi ocupación, es la escritura.

Hace ya más de 10 años que me empezaron a bombardear con recomendaciones de lee más, por aquello de mi problema con la ortografía, lo cual en lo personal lo he achacado incluso a un trastorno mental, pero me he dado cuenta que tiene que ver más con la falta de atención al momento de leer, cosa que no puede ocurrir con la escritura, menos cuando sabes que alguien puede ver lo que has escrito.

Digamos que entra una suerte de pudor, por lo que debes dar una tercera y cuarta lectura y poner el acento en varios factores antes de publicar lo que escribes. Pues esto no me pasaba antes y ahora, con el ejercicio cotidiano, que se me ha vuelto la escritura, creo, incluso, que fluyen más rápido las palabras que dan forma las ideas, incluso al hablar. El ejercicio, por ello, creo que ha valido la pena y juro continuarlo.

Ahora son las 6:10 de la mañana, tengo ya cerca de 2 horas levantado y he leído atentamente un correo electrónico que llega diariamente, el reporte de lo que escribió un dramaturgo, Sergio Zurita. En el texto (Por qué no he escrito. Una explicación o Sergiozurita.com 18 jul 2009 10:39) explica por qué no ha escrito en lo últimos días y al final, con sus palabras me ha dejado consternado y de su escrito llego a la conclusión de que también la palabra provoca la muerte de un niño que no había nacido aun, justo después de la mujer embarazada terminara la traducción del indú al español de un cuento. La palabra da esperanza, pero también fulmina una vida. Sergio Zurita señala que después de una serie de acontecimientos, todos ligados con la escritura, entre los cuales está la muerte de ese niño, termina su redacción diciendo “mi vida a cambiado”, pues yo la retomo, y las hago mías y digo, desde que me preocupo por cómo escribo, mi vida está cambiando. ESTAMOSENCOMERCIALES.

julio 17, 2009

Eccos de soledad


El día de ayer, quizá por el efecto de cinco tazas de café comencé a sentir un desasosiego que lo puedo asociar a una suerte de soledad a la que mi propio proyecto de vida me a llevado. Un trayecto de 50 minutos, de León a Guanajuato, bastó para sembrar en mí la incertidumbre de llegar a la casa y saber que no hay nadie con quien compartir los logros del día. El Ipod estaba en mis orejas y la música sonaba con un animo distinto al mío y yo quería simplemente desconectarme pues se que esos pensamientos no son buenos consejeros. Qué no puede hacer uno en esos momentos, cosas de las que luego se podría arrepentir toda la vida.

Como tampoco es bueno reprimir la meditación de temas que sabes que están ahí, decidí escuchar todo lo que me tenía que decir al respecto y simplemente me dediqué a escucharme, todas las meditaciones que uno se puede hacer, argumentos y contra argumentos en los que uno acaba saliendo exculpado pues a fin de cuentas somos víctimas de nosotros mismo.

Han sido dos intensas semanas de vacaciones en las cuales ha pasado de todo, y en lasque me he mantenido expectante a los proyectos que hay que emprender y los cuales debo poner énfasis para lograr mis metas más a corto plazo y poder darle vuelta a mi condición de ermitaño. En verdad lo necesito.

Se que mucho tuvo que ver la cafeína. Es mala consejera. Pero tampoco puedo hacer oídos sordos a que es un reclamo que esta latente, lo haga patente o no.

Por otro lado, todo va viento en popa. Las cosas académicas fluyen, y hay manera de hacerles frente para salir airosos de los esfuerzos que se han emprendido y los que hay por comenzar.

En la agenda, como nunca antes está presente un apartado para la salud, la cual ha estado quebrantada, pero bueno, creo que ya es justo dejarle un poco de dinero al médico. Creo que en los últimos 6 meses he visitado al galeno más veces que la década pasada. Cuestión de edad.

En resumen, todo bien, pero en alerta.

Yo sigo aquí, prometo no tomar tanto café y de esa forma no angustiarme con mi vida y ESTAMOSENCOMERCIALES.

julio 02, 2009

Reporte de viaje


Según el correo electrónico que recibí el día de ayer, hoy cierran uno de mis bares favoritos de Guanajuato. El Old Jack fue al bar que más veces fui en los últimos dos años y el que cierre me hace reflexionar sobre varias cuestiones.
La principal fue la de poder asistir a un lugar, que si bien nunca tuvo un concepto musical definido, si respondía a lo que uno, que no es de Guanajuato, entiende por un bar, un lugar amplio, con mucha memorabilia, donde el personal es amable y a uno lo reconocen al momento. No hace falta que preguntes qué va a tomar uno, ellos ya lo saben. Eso para mi es un buen bar.

En se bar festeje sucedieron algunos acontecimientos interesantes: un cumpleaños y en la pantalla pusieron mi nombre; me dedicaron una canción mis cuates de Euforia 4, conocí a un par de chicas con la que salí por algunos meses; volví a tomar cerveza Heineken de botella de aluminio y también fue ahí donde le dije hasta luego a Rocio.

Dos años en los que recordé que era tener una vida nocturna, salir casi al amanecer, pero no sentir el paso del tiempo, o la pesadez, pues todo era diversión.

Espero que todo salga como lo he planeado y hoy estaré en el cierre del Old Jack. La verdad no se si retornaré ahora que lo abran en la calle de Sopeña # 4, no se si estaré listo para ver como un buen bar se guanajuatiza, esto es el que una vieja casa la adecuen para bar, y esta era una de las mejores bondades del lugar, el que uno pudiera estar en un lugar que desde su concepción estuviera pensado como eso, un bar.

Un viaje que duró dos años y ya anunciaron el arribo a la realidad, el fin de este viaje se marcará ahora que cierre sus puertas, adios al bar del centro comercial; adios a un buen esfuerzo por creer que se podía tener un lugar exitoso fuera del centro de Guanajuato con instalaciones dignas; adios a este viaje que fue deja tan gratos recuerdos.

Mientras me dan ganas de emprender otro viaje como este, ESTAMOSENCOMERCIALES.