octubre 31, 2009

Ciudad Juárez


Mucho hemos escuchado y leido en los medios de comunicación sobre la violencia que prevalece en ciudad Juárez. Ayer, mientras paseabamos por la ciudad en cun carro conducido por el doctor Martín González, pude leer en la cabeza de un periódico que llevaban ya 35 horas sin ejecuciones en Juárez. He de decir que el clima de inestabilidad es latente. La gente está en sosobra constante, incluso al preguntar por un restaurate donde poder comer, nos preguntaron a mi y al doctor Alfredo Pureco si no eramos de aquí a lo que dijimos que no y la persona, una mujer, nos dijo -cuídense mucho, está muy peligroso. Esta situación se repitió cuando tomé un taxi, el joven chofer me dijo, que Dios te bendiga.
En los ya cuatro días que llevo aquí, bendito sea Dios, no me ha tocado ver maniifestaciones de violencia, más si una extrema seguridad, retenes militares, policías atrincherados en las bocacalles, un verdadero estado de sitio, pero al mismo tiempo una población que pese a las evidencias, hace su vida, y mantiene una tensa calma que no impide que la vida siga.
Esta es mi segunda ocación aquí y de la primera a la segunda vez me ha dejado un estupendo sabor de boca. Magnifica gente y exelente hospitalidad. Te hacen sentir bien, arropado y con ganas de volver.
Apunto de parttir de Ciudad Juárez me queda un pensamiento, y esto es que la gente se resiste a vivir en esta situación, por lo que ha decidido que a los visitantes los debe tratar de la mejor manera. Yo estare de regreso, si Dios en dos años, y ojalá y el clima social no haya cambiado, pero si la sosobra por la inestabilidad en su seguridad.
Gracias Juárez, espero verte pronto y verte bien.

octubre 28, 2009

25 de octubre


Contrastes tiene la vida. Dispuesto a comenzar un día, una semana, el lunes 26 de octubre abrí un correo electrónico de mi amigo Quin, en el me daba cuenta de una noticia que nos tenía expectantes, la salud de un compañero de generación en la Escuela Preparatoria Oficial de León. La noticia era directa, había fallecido Juan Fabricio Ureña Flores, Bicho, como le decían su familia.
Muchas cosas han pasado por mi mente desde aquél instante. Rememorar la vida de un buen amigo, persona con la que conviví en la década de los noventa.
Él me permitió llegar a la intimidad de su familia al grado de que los domingos doña Coco, su mamá, preguntaba si ya había llegado yo para servir ese rico menudo que tan bien nos caía por la mañana.
Carlos, Christian, don Arturo, dona Coco, recuerdos que ahora revivo, ahora que el Bicho nos dejo.
Momentos imborrables, que no dejan de causar añoranza por que el tiempo ya pasó y por que el amigo se fue y ahora esta junto con esos recuerdos.
33 años vivió entre nosotros y ahora su vida forma parte de lo que hay que recordar con alegría... pero ¿de dónde sacarla?
He de confesar que no la estoy pasando bien... estoy triste.
ESTAMOSENCOMERCIALES

octubre 03, 2009

El silencio del silencio


Las pausas sirven para meditar. Reflexión de lo que es o podría ser. En lo personal me gusta tomar espacios en los que intento que la mente se ocupe de otras situaciones que de forma consiente no controlo y que prefiero sea el silencio el que acomode las cosas. Necesidad por mantener la mente quieta, aunque la mayoría de las veces esto no sea posible.


En los momentos de vigilia, por la noche o en las tardes cuando estoy sólo, me dispongo a escuchar qué es lo que debo decirme a mí, que por lo general soy al que menos escucho. Me doy cuenta que soy un resentido de mi mismo y cuando me agarro así, con la guardia baja me aprovecho y comienzo a reclamarme el no saber decir que no; pero sobre todo el porqué abuso tanto de mi, porqué dejo de hacer cosas que sé que me hacen bien o por el contrario, porqué hago cosas que a pesar de saber que me hago daño las realizo.


El resumen de todo esto es que en lo personal soy el verdugo de mí mismo.

¿Porqué? Principalmente por estar sólo y por dejar pasar lo mejor de mi en aras de una mejor situación, a sabiendas de que quizá ésta ya pasó y yo, heme aquí intentando justificarme o explicar lo inexplicable.

Loco si, tonto no, sólo un poco confundido. En eso me parezco al resto del género humano. Soñador por vocación, mentiroso por conveniencia y solitario por convicción. Loco por esperar que pueda tocar las estrellas y se que eso es más que imposible. Romántico irredento de corazón de pollo. Enamoradizo de closeth, ¿todo para qué?, para que no me hagan daño, cuando el que más me daño soy yo con las evasivas.

Esas son las pláticas que tengo en mi interior y que pese al ritmo tan acelerado de vida logro, aun, entablar esos diálogos con mi ser interno.

Como sabrás, sigo igual, robándole horas al reloj pues las 24 que tiene no me son suficientes.

Hasta la próxima comunicación…recuérdame que yo haré lo mismo. Mil abrazos y besos Ahora y por lo pronto ESTAMOSENCOMERCIALES