
Hoy es cumpleaños de mi buen amigo Jesús Mendoza Pedroza. Desde el día de ayer me he tratado de recordar la forma en que en un blog alguien se expresaba de un amigo en situación similar a la que yo me encuentro ahora y la verdad, lo único que me viene es la sensación de que el día que fuera cumpleaños del Chuy, me gustaría hacerle, en mi blog, un homenaje similar.
Pues el día ha llegado y no, la verdad no me acuerdo de la substancia de lo que decía, eso siempre ocurre.
Chuy es de esas personas que conoces y te dan ganas de hacerte su amigo, eso lo recuerdo desde 1991, año en que visualmente lo conocí y tuvimos una serie de desencuentros, claro, por mi forma de ser, mi carácter, y por qué no decirlo, también de su carácter. El tiempo nos aproximó y desde hace ya varios ayeres me dispensa su amistad.
El afecto por los animales, la injusticia, las largas pláticas de diversos tópicos, la pasión por la comida, la música, las películas, las series, quizá nos haga ser más cercanos, aunque por las ocupaciones y agendas distantes en la convivencia.
Algo que ha caracterizado a mis entrañables amistades es que pasado el tiempo, es el tiempo mismo quien se encarga de hacernos coincidir en algún punto de nuestro camino. Eso definiría mi relación con Jesús.
Amistad de las que no hace falta preguntar nada, pues no hay nada que preguntar, se sabe lo que se tiene que saber, se está con el que se ve. La cara vista es suficiente para entender lo que pasa.
En el cumpleaños de Jesús Mendoza Pedroza, el festejará lo que tenga que festejar, yo por mi parte celebro el conocerlo, así nomás…
De lo demás, luego escribo, por lo que esto acaba aquí, ahora ESTAMOSENCOMERCIALES.