En unas horas terminará el mes y en verdad no quieciera que llegará a su fin.
Agosto se ha convertido en un mes de contraste, el año entero se ha convertido en inolvidable, pero en particular este mes me ha dejado grandes enseñanzas.
El día de ayer, platicando con mi amigo Jorge, me decía que de tanto invocar algo malo ésto se pueden cumplir: la frase dice más o menos "ten cuidado de lo que pides, pues se te puede hacer realidad" y, bendito sea Dios, no se me hizo realidad, pero sí fue muy cercana y dolorosa la experiencia.
Una de mis más reiteradas pesadillas es perder lo dientes y pues poco a poco los he estado perdiendo, uno en un viaje que nunca hice y de una forma que tampoco he externado y los otros en una salida que no existió. Sí, así soy yo de misterioso, ya me lo dijo Sarah.
Pues en fin, más allá del aspecto físico o de las molestia acarreadas por accidentes, mi alma se está restableciendo; mi ánimo se recupera, ahora veo las mismas cosas de forma distinta y mi fuerza de voluntad llega a niveles que hace ya ocho meses no identificaba; lo más importante es que retomo prioridades, donde al inicio estoy yo y no se lea esto como egoismo, me hace falta y lo asumo.
Agosto me deja varias enseñanzas, la idea no es enumerlas aquí, pues caería en un ejercicio irreal de propócitos de año nuevo y de eso no se trata. He tomado mi vida por el frente y pago los costes (sic) de lo que hago.
Me gusta que la gente me diga que me veo bien, me gusta el giro que tiene mi vida y lo más importante es que yo me siento bien y creo que es lo que se refleja. Ahora sólo es cuestión de consilidarlo. Esta es una de las enseñanzas de agosto y es por ello que no me gustaría que terminara...
Ya no quiero ser más esa sombra que se dibuja cuando la luz se inclina, quiero ser una imagen nítida, una relidad y sentir que estoy vivo... ESTAMOSENCOMERCIALES!
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