agosto 11, 2009

Las batallas en el decierto


La mañana de hoy, mientras escuchaba un programa de radio, me llegó la duda al relacionar el nombre de un actor, una película y una situación cercana con el caso Jackson.

Hace más de u mes, justo después de las elecciones sucedió algo igual, una columna de periódico que daban la nota de otra columna de periódico y este a su vez citaba a una revista. Y ahí me tienen buscando la columna derivada y por ende la revista aludida. Junto con esa búsqueda satisfecha, en el mismo puesto de periódicos vi un libro relacionado con la independencia de México, en él viene una foto de Martín Javier Mina, eso me regresó a leer un libro de un tal David Robinson, y en la feria del libro que se puso en el Jardín Reforma encontré la novela de Martín Luis Guzmán, llamada Javier Mina.

Estos hechos, me hacen recordar que para algunas cosas, no siempre las más afortunadas, son las que ocupan mi atención y hasta que no las satisfago quedo quieto. No importa lo especializado, extraño o irrealizable, busco la manera de localizar la necesidad ficticia del momento. Se vuelve en una duda momentánea la cual con el paso del momento se convierte en una obsesión y tengo que realizarla.

Derivado de eso llego a algunas conclusiones.

  • Desde pequeño quedo tatuada la idea que me dejó una caricatura de Disney, “el que porfía mata venado” y esto abona a que, en algunos momentos tengo voluntad férrea por, lo cual puedo considerarlo como un atributo. Lo malo es que no soy así con todo, menos con lo que en verdad debería captar toda mi energía.
  • El factor económico en importante, si tengo recursos para comprar, viajar, encargar, ir, etc., resuelvo o satisfago el deseo. Si no, no, lo cual leído así, es más que entendible. Pero resulta que hay cosas que igual deberían captar toda mi energía, y no requerirían nada de recursos económicos y los dejo pasar. A mi favor diré que también he satisfecho gustos que no necesariamente implicaban dinero para su realización.
  • La mayoría de las cosas que quiero alcanzar, están íntimamente ligadas con el conocimiento o con la comida. Aunque parece que lo aquí escrito me pone como un caprichoso o ideoso de campeonato, no es así, por lo general pienso primero en mi familia o mis amigos que en mi. A decir verdad esta modalidad de cumplir algunas dudas o gustos es muy reciente.

Se que no estoy loco, ni mi condición humana está perdida.

Otra mañana mientras escuchaba un programa de radio (otro diferente al primero que mencioné) me trajo la idea de leer una novela y ver una película, Las batallas del desierto, escrita por José Emilio Pacheco. La busque y ya la tengo en archivo electrónico. Esto es bajé mi primer libro electrónico y estoy en búsqueda de la película que se llama Mariana Mariana.

En esa película trabaja Luis Mario Quiróz, el niño de Papá Soltero. En una entrevista que le hicieron al Cesar Costa, el actor principal de la Teleserie mencionó que recién que comenzaba a trabajar en la serie fue invitado a conducir las Diosas de Plata, en la que vio detrás del escenario a ese pequeño niño… incluso le preguntó ¿Qué hacía ahí? Su sorpresa fue mayor cuando vio que estaba nominado para recibir una diosa, y según creo, la gano aquél niño. Como podrán suponer, no solo soy un ocioso y excéntrico cumplidos de mis propios caprichos; también tengo mucha basura en mi cabeza. Información que hoy no se para que me servirá. No se pero por lo pronto, ESTAMOSENCOMERCIALES.

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