Ahora quizá sean nuevamente nebulosas esas imágenes, sobre todo que se ha perdido la emoción de tener vívido el recuerdo de lo visto durante la vigilia del sueño: una calle en reparación, empedrado, un tunes, la parte de afuera de un túnel y el transitar de las personas. Así de simple. El lunes fue un día sui géneris, buscar un paquete que pedí y que cuando vinieron a traerlo no estaba, por lo que debí acomodar las cosas para ir a por él. No poner bien atención al lugar donde debía recogerlo y caminar por una calle, en donde conocí a una persona con la que al final terminé tomando un café y teniendo una amena plática y al final, ir por un sentido, que no es habitual, para luego tomar un transporte y al aproximarme, ahí se fueron debelando una a una esas imágenes y la euforia de saber el estar en medio de una revelación de lo que podría ser una experiencia onírica vívida.
Ya en otra entrada había escrito al respecto y no m canso de pasar y leer sobre esa experiencia, más esta sea una que me marcó, pues es muy claro donde inician los momentos, donde se comienza a engarzar los acontecimientos para llegar hasta ese punto y es hasta epifánico cómo se deben alinear los planetas para que la magia surja.
Como siempre, dejaré que la vida siga y estar al expectante para una siguiente experiencia. Cultivar lo ahí encontrado y que cada instante nos siga sorprendiendo, como antes y después, por lo pronto EstamosenComerciales
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