septiembre 10, 2016

Tiempo








Mucho he analizado mi estado actual, y veo que poco queda del Nene de 2010.
El tiempo pasó.
Mucho hecho, poco recorrido, pero la experiencia se ha acumulado. El polvo es perceptible en la solapa y en perspectiva, al voltear atrás, queda la expectativa y porque no decirlo, el sueño de lo que había pensado sería esta travesía.
Al retornar al mismo lugar, desciendo a los andenes para ver si entre la muchedumbre me encuentro, me identifico. Quiero decirle las cosas de las que debe cuidarse y las decisiones a las  debe ceñirse y de quien no debe confiar.
Era 1994 y podría hacer un primer corte y así con sucesión de coyunturas advertirían lo que para mí sería un mejor Yo.
Eso no deja de ser la utopía, que colocaría junto a la búsqueda del Santo Grial y la fuente de la Eterna Juventud. Ideales de un mejor ser. Ideas inalcanzables.
Se llora, pero se aprende. El tiempo ha pasado y no queda más que disfrutar lo vivido y agradecer por que lo sabio de la vida, nos hace estar en el lugar adecuado, con las personas idóneas, para experimentar y crecer, lo cual no significa que sea bueno.
Es sólo un proceso de aprendizaje.
Consiente desde mis primeros años de la importancia de atesorar los recuerdos, enumerar la experiencia y valorar el proceso.
Sigo aquí, viendo como transcurre el tiempo y yo en él...
#EstamosenComeciales

  

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