noviembre 21, 2010

Historias de jugetes y otras inmadureces

Originalmente esta contibución fue escrita en julio de este año, pero por un error fue colocado en otro BLOG, por lo que ahora lo posteo en donde corresponde, aunque no en el mes que cque fue escrito. Espero también que antes que termine el año, finalizar un texto que debí colocar en este blog desde marzo, pero hoy es día que no lo termino. En fin...

Sera que me habré hecho mayor. Que algo nuevo ha tocado este botón… para que Peter [Pan] se largue.

El canto del loco, Radio la Colifata, 2009

Hace unas horas vi la Película Toy Story 3 (Pixar-Walt Disney, 20009) y me queda claro que es transicional. Más allá de la lacrimógena y por momentos angustiosa película, donde un grupo de juguetes busca la forma de continuar siendo la diversión de un niño de ya 17 años. La autocrítica de los propios juguetes de que el niño ya no es tal y que al final… ¡vean la película!

Me hace pensar algunas cosas.

Estamos invadidos por una industria que pretende que los adultos contemporáneos, esto es de los 25 a los 39 y más quizá, prolonguemos nuestra infancia al darnos sólo productos para niños y si no me creen revisen, por internet, los estrenos del verano de los últimos 10 años: películas, teatro, música, canales de t.v., todo bajo un diseño infantiloide. Continuamos donde nos pescó una industria de la que nosotros, los que nacimos a finales de los setenta, fuimos sus conejillos de indias, caricaturas, música, juguetes, etc., todo diseñado de forma masiva para nosotros, los niños de esa época.

De la última etapa de nuestra infancia, ya de por sí retrasadita, continuamos consumiendo esos productos, incluyendo las películas de súper héroes. Ya sea como padres de familia (que en lo personal no lo soy) o por la aferrada costumbre de ir a ver films para niños o de acción (en cuyo caso si caigo una y otra vez).

De las dos anteriores entregas de Toy Story, sólo la segunda parte la vi en la pantalla grande, la primera la vi varios años después de su estreno, y creo que fue en VHS.

Ahora que vi la tercera parte, me di cuenta que cada vez soporto menos las parvadas de niños y sus no memos marabuntescos papás. era increible la gran fila para entrar a las tres salas dispuestas para ver esta tercera parte. Centrándome en esta tercera parte, en verdad se me hizo muy buena, pero el eje de este texto no es si me gustó o no, sino una crítica a que seguimos siendo víctimas de una industria que creció con nosotros y ahora que tenemos un cierto poder adquisitivo nos sigue bombardeando con productos y subproductos que nos mantiene abarrotando los cines y comprando hasta ahora Blu Ray, válgame, pero así las cosas.

Ahora sí… mi crítica a la Peli: mi corazón está apesadumbrado, apachurradón… sin lugar a duda vi la mejor tercera parte de una película que jamás se haya filmado, ni El Padrino. Aunque mi objetividad está viciada, pues sí me declaro fan, reconozco algunos paralelismos o guiños con las otras dos partes, entre otros que el final del malo es igual que en la segunda parte, final Disney para un antagonista. Ya les gustó eso de ser los juguetes andariegos y vivir aventuras que nos mantienen angustiados por más de dos horas. Nuevamente el recurso de que Boss Ligth Year se enfrenta a sí mismo, en este caso es él quien al ser reseteado, desconoce a sus amigos y por momentos se vuelve en su enemigo, o la reivindicación de unos personajes verdes, los marcianitos quienes provocan la última secuencia, la más angustiosa que había visto desde El Pianista. Esto da como resultado un guión ágil, que mantiene al espectador atento sin pensar en el tiempo que ha transcurrido.

Todas las críticas decían que la película era triste, o que al menos había algunos momentos tristes… pasaba el tiempo y ya se había resuelto todo, esto es, pues no que me iba a hacer llorar y pues sí, la última secuencia es en verdad entrañable, derrite hasta al más insensible de los mortales, y no con esto quiere decir que yo lo sea, pero sí, es un momento de reflexión del personaje central, que no es Woody, ni Boss, sino Andy, el niño que está a punto de dejar de serlo, pero no en lo físico, sino en lo emocional. Y por otro lado, ahora sí Woody quien también debe entender cuál es su papel en la vida.


Por eso viene la cita del inicio. Llega un momento en que debemos dejar que Peter Pan se largue, y que Campanita lo cuide, no sé si eso significa crecer, lo que sé es que ESTAMOSENCOMERCIALES.




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