Al leerlo, me permití responderlo, lo cual se convertiría de la opinión de la opinión de la opinión, o lo que es lo mismo una opinión de tercera generación. En las siguientes líneas pongo lo que fue mi opinión, y si así lo consideran, esperaría la opinión en cuarta, quinta o n generación.
Luis: He recibido tu resumen, te encargo los que faltan.
-Ӝ-
Alguna vez me dijiste que valorabas mi opinión sobe lo que tú hacías, lo cual agradezco y por esto mismo me permito hacer el siguiente comentario al margen, es una opinión, si crees que te sirve tómala o si no, pues mándala al carajo que también se vale. Pero eso sí, no me vallas a ubicar en lo que tú llamaste la “clase intelectual”, que yo llamaría el círculo rojo, pues la otra no sé si exista. Pero principalmente espero leas estas estas líneas que escribo como una crítica constructiva a un buen amigo.
-Ӝ-
Cuántas veces he estado tentado a hacer lo que ahora tú has hecho, responderle a los opinólogos (sic), sabedores de todos los temas, pero me quedo expectante al darme cuenta que así como ellos exponen sus argumentos, desde su mucho o poco conocimiento del mismo, también nosotros lo hacemos desde el nuestro.
El ser periodista, filósofo historiador, o gente de a pie no nos hace ser más o menos doctos en ningún tema. Si estamos expectantes a lo que pasa, seguramente desde nuestro quehacer o panorama social tendremos una opinión, menos o más fundamentada, pero opinión al fin, la cual no daña a nadie; quién los lee o quien se deja influenciar por la opinión de…
Por lo tanto no creo que el tema de fondo no debería ser que X o Y no tenga los argumentos contundentes o informados para emitir un juicio sobre tal o cual tema, sino que las fuentes de la que nos valemos “todos”, de la que abreva nuestro conocimiento, están de antemano sesgadas, permítaseme decir cuchareadas y si a eso le sumamos que cuando leemos ya estamos prejuiciados de cuál es la fuente e imprimimos nuestras filias y fobias, esto se complica, por eso somos una sociedad desinformada (y esto a nivel global).
-Ӝ-
He leído atentamente tu carta a Juan Villoro, luego busque al ensayo al que refieres tu crítica [luego me daría cuenta que lo habías adjuntado en tu mensaje]. Me queda claro lo que Villoro expone, una tragi-crónica, (sic) si me permites el neologismo, de lo que para él es el México actual, impune y teñido de rojo como esa figura literaria de la alfombra. Pero tus argumentos los leo muy prejuiciados
Más allá de hacer una apologético análisis del ensayo de Villoro, me gustaría centrarme en tu respuesta. Ya alguna vez habíamos comentado dela sana distancia que el investigador debe hacer con respecto a su objeto de estudio, ahora veo que estás perfectamente fusionado tú y tu investigación, lo cual no lo veo tan sano, pues luego salen estas desafortunadas manifestaciones llenas de pasión y poco juicio.
Lo que para Villoro es un ensayo, en el que expone la descomposición del sistema político y social de México, tú centras tus argumentos en la parte del narco, que si bien es el eje del artículo, no sólo lo ciñe a un aspecto, su análisis es complejo y lo fundamenta con algo más que lugares comunes o clichés. La referencia que haces de Pérez Reverte, es de mayor extensión y peso que la que el propio Villoro hace y usas varias veces las descalificaciones, de pendejo e ignorante no lo bajas, lo cual empaña por completo tú opinión. Cuando ofendes, cancelas un posible diálogo.
En lo personal, un punto que también es debatible es lo referente a que el narco ha ampliado su radio de influencia, con la difusión en los medios, pero no sólo producto de los narcocorridos, sino de la sobreexposición e interés que le han dado las agencias desinformativas, quienes para continuar con sus ataques al gobierno, producto de la cancelación de contratos directos con los partidos políticos para su difusión y la perdida carretadas de dinero, por lo que los medios de comunicación se han dedicado no sólo a comunicar las acciones del narco, sino el diseñar la nota de forma tendenciosa.
Si has leído algunos artículos o crónicas que hace Juan Villoro, principalmente de la última década, te darías cuanta de que si esto fuera un partido de fut-bol tanto tú como Villoro jugarían en el mismo equipo. Él, Villoro, justifica la presencia de ese tipo de delincuencia y lo que esto ha traído aparejado, pues reconoce que hay una falta de liderazgo de los poderes fácticos. Por lo que queda fuera de contexto ese espaldarazo implícito a los “mochos”, pues tanto Juan, como Luis estarían al lado opuesto de la fuerza. Los dos son férreos lopezobradoristas desde su robo electoral que fue objeto en Tabasco y fueron de los primeros que lo apoyaron cuando vino a México a radicar.
-Ӝ-
No sé, escribo desde el desconocimiento y el prejuicio, pero creo que a Juan Villoro y su texto le cargaste todo lo que se ha criticado desde los medios y otros ambientes desde hace ya varios meses sobre el fenómeno del narco y lo que ha derivado. He leído verdaderos lapidaciones con tinta sobre lo que significa y veo polarizado el clima, por lo cual entiendo tu punto de vista, pero no justifico el exabrupto, pues parte de nuestra formación es analizar y leer y releer antes de hacer un juicio.
Si me permites el consejo, cuando escribas, no lo hagas a bote-pronto y menos cuando estés molesto, si así lo hicieras, antes de dar enviar deja reposar el texto y entretente en otra cosa y luego vuelve a leer y si lo crees necesario has cambios, nunca está de más.
Para pelear epistolarmente es un buen sparring don Juan Villoro, y si la has enviado a alguna cuanta de correo, donde a él le llegue, espero te responda y de esto salga algo bueno.
Un fuerte abrazo y pues... puropadelante… ya qué¡
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