Hace un rato estube caminando por Guanajuato, se notaba que hace un par de días habían llegado los Reyes Magos, pues aun se veían en la calle a los nóveles padres jugando con sus retoños y a su ves estos con los juguetes que los soberanos del oriente habrían traido a sus engendritos.
Dos escenas me llamaron la atención:
1) Un padre que encorbado echaba la mano a su hija al manejar un flamante carro rosa, el vehículo se veía que era de pila, pero el que maniobraba el vehículo al dar vuelta en una esquina.
2) Una madre recomendaba a su hija que en ese tramo podría aprovechar el majejar la bicicleta parada en los pedales... al ver el rostro de la niña, lo menos que parecía era que disfrutara la tarde de juego... su rostro era de frustración, con seguridad no disfrutaba nada su regalo.
Esas dos escenas podrían servir de trosos de un edredón que mostrara el mosaico en el que se convierte la sociedad al vivir el día en el que los peques de la casa disfrutan o "disfrutan" los regalos que han recibido, pero no siempre resulta así.
Me parece interesante como los padres de familia se empecinan en comprar patines de una solaínea a sus hijos, y no me refiero a la posibilidad de que los maniobraran de la mejor manera, sino al accidentado piso que tenemos en Guanajuato capital: cuarterones de piedra des balanceados, pórfido mal colocado o piedra bola, en el mejor de los casos... dónde diantres los padres quieren que sus niños rueden sus patines.
Del mismo modo la peripecia de las bicicletas... ya tenemos bicicleta, y ahora, dónde llevamos al niño a que juegue con ella, pequeño problema, acaso en la diminuta sala, en el inexsistente patio de la casa, en el descanso de la escalera del callejón o en las pocas plazas con que cuenta la ciudad. Creo que los Reyes Magos deberían tomar en cuenta esos problemas antes de cumplir el gusto de los infantes. En fin, así las cosas a días días del arribo de los Reyes, yo ya partí mi rosca, aun no decido que quiero que me traigan los Reyes y por lo pronto Estamosencomerciales.
Dos escenas me llamaron la atención:
1) Un padre que encorbado echaba la mano a su hija al manejar un flamante carro rosa, el vehículo se veía que era de pila, pero el que maniobraba el vehículo al dar vuelta en una esquina.
2) Una madre recomendaba a su hija que en ese tramo podría aprovechar el majejar la bicicleta parada en los pedales... al ver el rostro de la niña, lo menos que parecía era que disfrutara la tarde de juego... su rostro era de frustración, con seguridad no disfrutaba nada su regalo.
Esas dos escenas podrían servir de trosos de un edredón que mostrara el mosaico en el que se convierte la sociedad al vivir el día en el que los peques de la casa disfrutan o "disfrutan" los regalos que han recibido, pero no siempre resulta así.
Me parece interesante como los padres de familia se empecinan en comprar patines de una solaínea a sus hijos, y no me refiero a la posibilidad de que los maniobraran de la mejor manera, sino al accidentado piso que tenemos en Guanajuato capital: cuarterones de piedra des balanceados, pórfido mal colocado o piedra bola, en el mejor de los casos... dónde diantres los padres quieren que sus niños rueden sus patines.
Del mismo modo la peripecia de las bicicletas... ya tenemos bicicleta, y ahora, dónde llevamos al niño a que juegue con ella, pequeño problema, acaso en la diminuta sala, en el inexsistente patio de la casa, en el descanso de la escalera del callejón o en las pocas plazas con que cuenta la ciudad. Creo que los Reyes Magos deberían tomar en cuenta esos problemas antes de cumplir el gusto de los infantes. En fin, así las cosas a días días del arribo de los Reyes, yo ya partí mi rosca, aun no decido que quiero que me traigan los Reyes y por lo pronto Estamosencomerciales.

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